

Pedro Calahorra Martínez
In memoriam
In paradisum deducant te angeli, in tuo adventu suscipiant te archangeli.
Nuestro querido amigo y maestro Pedro nos abandonó el día 12 de enero, a punto de cumplir 94 años. Acudió a la llamada de su Señor, como él solía decir cuando se le visitaba en los últimos meses. Han sido tantas y tan ricas sus vivencias que resumirlo sería tarea de titanes. Hay que decir, no obstante, que su extraordinaria labor como musicólogo e investigador, ha ido siempre pareja a su dedicación a la Iglesia como sacerdote sereno y entregado, sobre todo en su querida parroquia de San Braulio de Zaragoza.
Quizá haya que remontarse hacia 1975 para empezar a vislumbrar su ingente tarea y sus actividades en la desaparecida Sección de Música Antigua de la Institución Fernando el Católico (IFC) y continuada por la Cátedra de Música Medieval Aragonesa, dirigida por quien esto firma. Entre las actuaciones más relevantes cabe mencionar la recuperación y restauración del formidable códice E-TZ 2-3, que contiene más de cien composiciones de maestros hispanos de finales del siglo XV y principios del XVI; composiciones que, mayoritariamente, sólo hallamos recogidas en este monumento musical. Bajo su impulso se empezaron a editar los Cuadernos de Polifonía en la IFC desde 1984 hasta la actualidad, sumando 22 volúmenes que han sido modelo para instrumentistas y musicólogos. En 1985 fundó y dirigió durante años Nassarre: Revista Aragonesa de Musicología. Por este medio publicó decenas de artículos sobre los archivos de las catedrales de Tarazona, Jaca y la colegiata de Daroca, que siguen siendo fundamentales para la investigación actual.
En 1979 Junto al organista José Luis González Uriol, crearon el Curso y Festival Internacional de Música Antigua de Daroca, que ha cumplido ya los XLVII años. Las actas y el prestigio derivados de este curso han nutrido gran parte de las publicaciones de la IFC en materia de interpretación histórica. Como licenciado en Canto Gregoriano por el Pontificio Istituto di Musica Sacra de Roma, inició junto al gregorianista Luis Prensa las Jornadas de Canto gregoriano, cuyas XVI ediciones anuales ofrecieron en sus actas las aportaciones de innumerables estudiosos y expertos en la materia. Dentro de esa línea de trabajo, ambos visitaron durante más de veinte años cada uno de los archivos catedralicios aragoneses, digitalizando sus manuscritos litúrgicos, para posteriormente hacer los estudios correspondientes.
Muchos investigadores actuales tuvieron la suerte de trabajar con él y ser receptores de su generosidad y energía. Jesús Gonzalo, clavecinista y organista, recibió su impulso y apoyo en el impresionante trabajo de catalogación, estudios y publicación de los órganos históricos aragoneses, de muchos de los cuales se realizaron preciosas grabaciones. Hoy pueden escucharse en las plataformas propias de la Red (Spotify, Apple Music…). El actual catedrático del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, Alberto Cebolla trabajó junto a él en multitud de proyectos, publicaciones, investigaciones, rastreando por los archivos todo documento musical desconocido para sumarlo a la biblioteca elaborada a lo largo de tantos años. Podría seguir enumerando mucha más personas, investigaciones y publicaciones relacionadas con nuestro Pedro. Pero imposible dejar de mencionar que, junto a todo este impresionante legado, hay otro no menos precioso e importante: siempre estaba preparado para acoger, escuchar, ayudar, aconsejar a cuantos a él acudían en busca de asesoramiento. Yo he sido testigo de cientos de entrevistas de jóvenes estudiantes de cualquier lugar de nuestro país, o de fuera, que se confiaban a su sabiduría y nunca quedaban defraudados. Su ayuda, en este sentido, no tiene precio, y es un legado que, aunque invisible, sigue expandiéndose por aulas de universidades, conservatorios, centros de investigación… donde su presencia y capacidad de transmitir resonará para siempre.
Por eso, querido Pedro, Subvenite sancti Dei, occurrite angeli Domini: suscipientes animam eius: offerentes eam in conspectu Altissimi. Suscipiat te Christus qui vocavit te et in sinum Abrahae angeli deducant te.
Luis Prensa Villegas

